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Tu factura de luz va a subir en julio y no es culpa de tu compañía (esta vez)

Desde el 1 de junio el IVA de la luz es del 21% y el impuesto eléctrico del 5,11%. Cómo leer tu próxima factura sin sustos y qué puedes ajustar tú.

Publicado: 4 de junio de 2026

Tu factura de luz va a subir en julio y no es culpa de tu compañía (esta vez)

Aviso para cuando llegue tu próxima factura: va a ser más alta. En torno a un 14% más alta, aunque consumas exactamente lo mismo que el mes pasado. Y antes de que llames a tu comercializadora a pedir explicaciones, te ahorramos la llamada: esta vez no han sido ellos.

El 1 de junio terminaron dos rebajas fiscales que llevaban tiempo amortiguando las facturas de luz y gas. No es letra pequeña de ninguna compañía, es el BOE. Pero como nadie te lo va a explicar dentro de la propia factura, lo hacemos nosotros aquí.

Los dos números que cambian

El IVA vuelve al 21%. Llevaba en el 10% como medida temporal. Se aplica al final de la factura, sobre todo lo demás, así que es el que más se nota.

El impuesto eléctrico vuelve al 5,11%. Su nombre completo es Impuesto Especial sobre la Electricidad y estaba reducido al 0,5%. Se calcula sobre la suma de tu potencia y tu energía, antes del IVA. Es decir: pagas impuesto, y luego pagas IVA sobre ese impuesto. Sí, funciona así, y no, no lo decidimos nosotros.

El gas natural sigue el mismo camino: su IVA también vuelve al 21%. Y de propina, briquetas, pellets y leña también recuperan el tipo general.

Cuánto es en euros

Sin simuladores ni calculadoras: la cuenta de cabeza es que el total de tu factura sube en torno a un 13-14% respecto a una factura idéntica de mayo.

Si pagabas unos 50 € al mes, espera unos 57 €. Si pagabas 90 €, espera alrededor de 102 €. La proporción es parecida para casi todos los hogares, porque los dos impuestos se aplican sobre el conjunto de la factura, no sobre tramos concretos.

Donde más duele es en hogares de consumo alto: calefacción eléctrica, coche eléctrico, casa grande. Ahí el 14% son bastantes euros al año.

Cómo va a aparecer en tu factura (y por qué importa saberlo)

Aquí viene lo que casi nadie cuenta. Cuando llegue tu factura de julio (la del consumo de junio), vas a ver un total más alto y tu cerebro va a hacer lo de siempre: "ya me han subido la luz otra vez".

Y ese reflejo, comprensible, es peligroso por dos motivos opuestos:

Motivo 1: puedes enfadarte con quien no toca. Si tu tarifa estaba bien, el único cambio son los impuestos. Cambiar de compañía por esto no arregla nada: el IVA y el impuesto eléctrico son idénticos con cualquier comercializadora, en mercado libre y en PVPC. Quien te prometa esquivarlos te está vendiendo humo.

Motivo 2: puedes dejar pasar una subida que sí es de tu compañía. Junio es un mes perfecto para que una revisión de precios pase desapercibida. Si tu comercializadora te subió el kWh en estas fechas (te lo tienen que avisar con al menos un mes natural de antelación, por el artículo 44.1.e de la Ley 24/2013, normalmente en un email con asunto neutro), la subida fiscal le hace de tapadera. Todo se mezcla en un total más alto y nadie mira el desglose.

La forma de distinguirlas es una sola: comparar el precio del kWh y del kW de tu factura nueva con la de mayo. Si esos precios unitarios no se han movido, la diferencia es fiscal y punto. Si se han movido, tienes dos subidas apiladas y la segunda sí tiene remedio.

El truco para que la subida te dé (casi) igual

Los impuestos se aplican en porcentaje sobre tu factura. Eso tiene una consecuencia matemática que juega a tu favor: cada euro de base que recortes ahora vale más que antes.

Un ejemplo. Si tienes contratada más potencia de la que usas (clásico en pisos de alquiler donde nadie la ajustó nunca), cada kW de más te cuesta el peaje regulado, el margen de tu comercializadora, y ahora encima un 5,11% de impuesto eléctrico y un 21% de IVA sobre todo ello. Bajar 1 kW de potencia punta ronda los 40-55 € de ahorro al año con la fiscalidad nueva. Bajar 2 kW, el doble. Solo con eso ya has compensado la subida de junio en muchas casas.

Lo mismo con los servicios que se cuelan en la factura (mantenimientos, asistencias, protecciones de 4-12 € al mes): ahora cada uno te cuesta un 14% más que en mayo. Si no los usas, junio es el mes perfecto para darlos de baja.

Y lo mismo con una tarifa antigua. Los rangos de oferta nueva con impuestos están hoy en 0,18-0,25 €/kWh en punta, 0,11-0,15 en llano y 0,07-0,12 en valle. Si tus precios se salen claramente de ahí, estabas pagando de más antes de la subida fiscal y ahora pagas de más elevado al 21%.

En resumen: no puedes tocar los impuestos, pero sí la base sobre la que se aplican. Y la base es donde casi todo el mundo tiene margen.

Tres cosas que no cambian (para que no te las cuelen)

Conviene tenerlas claras, porque el río revuelto fiscal es temporada alta de ofertas confusas:

  • El bono social no se toca. Los descuentos reforzados siguen vigentes: 42,5% para consumidores vulnerables, 57,5% para vulnerables severos y cobertura del 100% en riesgo de exclusión social (con la parte restante a cargo de servicios sociales), según el Real Decreto-ley 7/2026 y el Real Decreto-ley 16/2025. Si cumples los requisitos (PVPC, potencia hasta 10 kW y criterios de vulnerabilidad) y no lo tienes, sigue mereciendo la pena pedirlo.
  • El IVPEE sigue suspendido hasta el 30 de julio. Es un impuesto a la producción eléctrica que no ves en tu factura, pero que empuja el precio mayorista cuando está activo. Su suspensión sigue conteniendo algo el precio del kWh unas semanas más.
  • Tus precios unitarios pactados no cambian por los impuestos. Si tienes precio fijo firmado, ese €/kWh sigue siendo el mismo. Una "oferta especial por la subida del IVA" no tiene ningún sentido técnico; si te llaman con ese argumento, ya sabes qué clase de llamada es.

La pregunta de fondo: ¿volverán a bajarlos?

Puede ser. Las reducciones fiscales a la energía han ido y venido desde 2021 según el precio de la luz y la inflación. La herramienta existe y se ha usado antes. Pero cualquier nueva rebaja necesita su Real Decreto y su publicación en el BOE, así que no cuentes con ella para presupuestar tu año.

Nuestra postura es la de siempre: no puedes controlar lo que decide el Consejo de Ministros, pero sí puedes controlar que tu factura no lleve grasa acumulada encima de la cual pagar impuestos. Eso se revisa una vez, en diez minutos, y queda hecho.

Si quieres que lo hagamos nosotros, súbenos tu factura de mayo y la de junio cuando llegue. Te decimos qué parte de la diferencia es fiscal, qué parte es de tu tarifa, y si hay algo que ajustar. Y si está todo bien, te lo decimos también y a otra cosa.

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